viernes, 17 de agosto de 2007

ANEGADA EN EL PÁLIDO...




Anegada en el pálido eco de tu voz errante,
mi alma danza en remolinos de furia.
Ah vasta red de pájaros allá arriba,
como flechas encendidas se estiran en el aire.
El mar es una alfombra azul de húmedas hojas cuajadas de rocío.
Ah tu risa disparada por el gatillo de tus labios; indiferente,
como la arena o la roca o el agua; al que se hunde.
Como gladiolos blancos semejantes a nubes, viajan mis manos volando.
De mi boca salen preguntas apenas temblando: Qué hay detrás de ti mujer?
En qué hombros encallaban tus brazos antes de que yo te amara?
De dónde vienes? Qué callas?
Cuando tus párpados se cierran suelen ser más tristes las tardes.
Mujer de media arrugada, deshilachada y yerta; corazón de tiza,
y camisa arañada por mis frágiles uñas embarazadas de hambre.
Pero tu pasado llega y forcejea conmigo, haciendo girar en tus ojos su hélice más fría.
Entonces, yo: dibujo rojas rayas en tus pupilas, que albergan tus infinitos ojos nocturnos, y que ondulan c
omo las espigas en los campos del enjambre.
Oh mi voz que trepa por las breves escalas de tu oído.
Yo sólo quiero decirte: Que me quieras, como yo quisiera que tú me quisieses. Como yo tan sólo aspiro a quererte.
Y mientras el viento ahuyenta las frágiles mariposas de las playas.
Mujer; yo te pregunto: De dónde vienes? Qué ocultas tú? Qué ocultas tú? Qué callas?

1 comentario:

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Querido Jose , leerte es para mi el mayor de los placeres, te dejo mi cariño esperando que te encuentres bien, un beso y un abrazo de la tocayita