jueves, 14 de febrero de 2008

NEUROSIS


Estabas allí, y yo no te miraba;
me seducían tus caderas, y no te tocaba
En la música de tu voz, mis oídos estaban presos,
y mi boca trémula, no devolvía tu canto

Me acorralaban tus palabras hacia regiones íntimas,
y sin embargo, mujer deseada, yo callaba
Es que de pronto, sentía que me sofocaba,
y que algo, me obligaba a decir: insulsas palabras

Era, como si un rumor de rotas olas, me impelieran
a actuar de cierta forma, o a tragarme alguna espina;
y que venía, de una costa lejana, ignota y vaga

A veces, te rodeaba con las redes de mi silencio
Es que otra forma de seducción, me salía cara;
y otra manera de buscarte: licenciosa, agobiante y vana

jueves, 10 de enero de 2008

RETORNOS DEL AMOR EN EL BOSQUE


Este, es el poema que yo más aprecio. He limado algunas fealdades gramaticales y de forma: Os ruego, que me permitan proceder a reeditarlo




Descarrilan en el bosque los vagones

sombríos de la
noche;
y en la rosa silvestre, se
practica, multiplicando la
negrura de los
pétalos,
rigurosa.
Tu mirada de
leona nocturna
penetra como
una daga
devorante en mi pobre corazón desnudo.
Mientras que en tus ojos,
gira la arista insomne
de los recuerdos.
Entonces…
Yo, proclamo
en nombre de nuestro amor:
Al cereús,
la amapola y al
garabato.
No admito
belleza superior
a la flor del
nenúfar;
cuando la
pálida lámpara
del crepúsculo,
flotando sobre
el río, la
sonrosa
tenuemente.
Abjuro de quien
daña la flor del
tanaceto,
porque sobre la
alfombra
perfumada de
sus húmedas
hojas;
suspiramos
esperanzados,
nuestra primer e
inconclusa cópula.
¡OH amada,
mi bien amada!
¿Cuántas veces
hemos nacido y
muerto, bajo la
mirada cómplice del
saúco?
Tantas amor,
que ya ni
siquiera le tememos a la
muerte!
Nuestras
sombras
equidistantes,
caminan lentas,
bajo las ramas
solitarias del aliso; y
adelgázanse
como palabras
sobreesdrújulas,
escritas sobre
un papel
blanco, que se
hunde en el
agua y moja.

CUANDO EL SOL MULTIPLIQUE...


CUANDO el sol multiplique la luz de aquellas flores,
reflejará también su aureola en tus inmóviles ojos.
Mientras que absorto, miro las labores de la araña,

empeñada en rodear con su invisible hilo al universo

Y ahora, por los bosques del cerezo,
buscamos como pájaros ebrios al pabellón de la ternura.
No olvides, que cuando tus labios se cerraron a mis besos,
mi boca quedó revuelta, como una deshecha colmena.

Bienamada, viajemos por el mundo y sus escalas:
Chipre, rodeada de un blanco y fúlgido cúmulo de espuma.
Irak, remotas estatuas y ruinas, ocultadas en la arena.

Subamos al tren de las nubes en Tacuara o Polvorilla,
y toquemos al cielo azul con nuestras manos,
hasta detenernos, en la frontera salvaje de un beso errante.

POR MOMENTOS REFLEJA... (SONETO CLÁSICO)


"Hace casi tres años escribí un soneto pensando que se trataba de un soneto clásico.
Grande fue mi sorpresa cuando poetas menos ignorantes que yo, me alertaron de que no estábamos precisamente en presencia de un "soneto clásico". En virtud de todo esto, lo he reciclado, tratando de respetar las arduas formas de este género poético, de tal suerte, que estimo, que ahora sí creo que estamos en presencia de un "soneto"; género extremadamente difìcil de estructurar, aunque creo que el intento, en esta oportunidad, valió la pena. Aunque quien sabe..."

Por momentos refleja el corazón:
la extraña huella del amor prohibido,
más cansado de llanto busca olvido,
y pretende esquivar la sinrazón.
Amor salvaje, del suave perdón;
de las miradas que nunca han fingido;
o del húmedo labio que, invadido;
se tiende en vuelo de nupcial pasión.
Si para verte debo yo olvidar,
mil prejuicios y befas por doquier.
Sabrá mi alma este reto desairar.
El tiempo pasará mas no el querer,
mientras trasmigran aves al volar,
hojas de otoño, a tus ojos…mujer!

martes, 6 de noviembre de 2007

TÚ Y YO


Tú y yo, y mí mano merodeando a tu vejiga.
Pero es tu mirada la que reparte la articulación
de mi risa o los invisibles resultados del llanto!
Por eso amor, cuando en la noche constelada grité tu nombre,

brotó el recuerdo de tu dulce voz en la cocina,
hasta oír en el aire un rumor de hojas rotas
o el chasquido de una cálida sustancia que se inflama.
Tú y yo debemos continuar ardiendo en este fuego celeste,

hasta que el último día, consuma nuestro sueño y territorio;
hasta que cuna y sepultura se unan en un solo abrazo;
hasta que el amor se petrifique en los corazones quemados.

Tú y yo combatiendo solos al jengibre entre los labios.
Tú y yo resucitando la feliz brasa azul del sueño,
hasta ser y no ser, sino dos espigas mudas en las sombras

sábado, 13 de octubre de 2007

DORMIDA ERES TAN ÁUREA


DORMIDA eres tan áurea como el ámbar dormido,
y en el temblor de tus pestañas,
veo renacer tus infinitos sueños,
dormida eres irresistiblemente nocturna,
etérea, dorsal, como un archipiélago fundado con espumas.

Dormida vas buscando la luz azul de tu universo,
y al reposar mis dedos sobre tus lánguidos ojos,
siento el pulso de un ancho y caudaloso río,
que me arrastra incesante, hacia la brusca corriente de los besos.

Y mientras te despiertas de tus sueños ya soñados,
mi ciego corazón confirma tu presencia,
a través de la adicciòn crepuscular de tu mirada.

Sueña bienamada, sigue, sigue soñando!
hasta que anclada entre tus brazos y mi sombra,
mi boca corone embriagada, la cima dormida y dulce de tus labios.

MIRA...


Mira los albaranes impagos gritando en la cocina.
Mira la hipoteca hipotecada y vuelta a hipotecar.
Mira la infinita tasa del euribor,
publicada por hombres vestidos de gris,
que de vez en cuando; miran.
Mira los artículos fiscales
de la compilación legislativa,
carcomiendo como las polillas:
trajes, viajes, dentrìficos y zapatos.
Mira la reforma laboral regulativa,
construyendo ruidosos relojes, y dudosos almanaques.
Mira el exceso de las horas extras trabajadas,
diagramando impertérritas, la vejez en mi cara.
Mira adónde se fue nuestro hijo,
porque una mancha de óxido acabó ayer con su cama.
Mira los vidrios rotos y escucha a las arañas
de noche llorar en las cañerías.
Mira como el cartero nos abre un túnel,
por donde viajan los ecos
de diversos mensajes desdichachados.
Mira la hendidura a destiempo,
de los nunca completados alcancías
Mira la letra pequeña, sutil, y confusa;
de todos los contratos firmados
por la urgencia y el miedo.
¡Mira, mira, mira, mira!
Bienamada: ¿Ya has mirado?
Pues bien: esas son las cosas que me alejan de ti.